Buenas noches colegas, me imagino que estarán todos vivenciando
los cambios de rutina obligados por el aislamiento, igual que yo. He leído los
aportes de muchos de ustedes y he disfrutado bastante; me identifiqué con
muchos de ustedes, especialmente los de 50 y algo. También me inicié en los tiempos en que usar
una computadora era un lujo y un celular era algo muy extraño.
Como
todos, fui aprendiendo a usar más aplicaciones y peleando con mis prejuicios y
mi modorra para ponerme a la altura de los tiempos. Y aquí estoy, intentando
aprender …
La
verdad es que disfruto de las bondades de la tecnología y de las formas en que
nos mejora y facilita la vida, sin dejar de preocuparme por los riesgos de esta
misma. Por ejemplo, mi cuenta de Facebook tuvo inicialmente la única razón de
acompañar a mi hija en sus primeros intentos de socializar con sus amigos. Fuimos
aprendiendo juntas, por supuesto ella me superó rápidamente.
Y si… este nuevo lenguaje entró en nuestras casas y en
nuestras aulas para quedarse. Necesitamos aprenderlo para “dialogar” con nuestros
alumnos y no quedarnos afuera.
Me da vértigo



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