¡Buenas tardes compañeros de curso!
Seguimos pensando en la evaluación, esta vez los interrogantes tiene que ver con qué evaluamos, qué tendríamos que preguntar a los alumnos para saber qué han aprendido, cómo reunimos esa información. No son preguntas triviales, son más bien lo central del proceso de evaluación.
No me sirvió de mucho recordar mi experiencia para responder estas preguntas. Casi siempre, como estudiante, la vivencia de ser evaluada era bastante estresante. Más bien era un enorme ejercicio de memoria y pocas instancias de retroalimentación.
Luego, cuando estuve del otro lado, intenté que la evaluación le sirviera al estudiante para aprender. Si bien me faltaban herramientas, siempre tuve una idea más “democrática” de la evaluación. Me refiero a que para mí siempre la evaluación debía ser una instancia de aprendizaje. Tuve muchos problemas en mi escuela debido a este concepto, porque muchos de mis colegas y autoridades de la escuela no lo entienden así. Inclusive, en 2018, cuando me evaluaron para elaborar el concepto anual, las personas encargadas de hacerlo nunca pudieron explicarme porqué me bajaron puntos.
En esta secuencia de cursos organizados por la UNCuyo, desde marzo tengo la experiencia de ser evaluada con rúbricas. Me parece muy bueno saber desde el principio del proceso cuáles son los criterios de evaluación de cada actividad. Esto me ayudó a tener claro cada paso del proceso. También la lista de cotejo con que nos co-evaluamos con mis compañeros en la Actividad anterior me gustó muchísimo. Como alumna, ser evaluada con rúbricas o listas de cotejo es algo muy constructivo, ya que uno sabe claramente , qué se espera de uno y hacia donde tengo que caminar para mejorar.
En realidad ya había utilizado rúbricas como profesora en la evaluación de exámenes para el Bachillerato Internacional, institución para la que trabajo hace años. Pero nunca las había elaborado yo misma. Esto me pareció lo más interesante: empezar por los resultados de aprendizaje, y elaborar actividad e instrumento de evaluación que sean coherentes con ellos. Ahora suena obvio, pero no siempre fue así. Afortunadamente la información de la plataforma y los videos sugeridos me permitieron darme cuenta de cómo debía hacerlo. Creo que también son una buenísima estrategia de enseñanza porque fomenta la autonomía y la autorregulación y en definitiva la independencia intelectual.
Finalmente, creo que un verdadero cambio en nuestra concepción de evaluación tiene que ser un trabajo colectivo. Se requiere construir acuerdos institucionales que también involucren a los estudiantes. De esta manera la evaluación se podría convertir en una experiencia estimulante que nos invite a todos a poner a prueba nuestras capacidades y a aprender unos de otros.
💪💻



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